
El resurgir del vinilo ha devuelto a muchos hogares el placer de escuchar música en formato físico. Sin embargo, uno de los elementos más determinantes del sonido sigue siendo, para muchos usuarios, un gran desconocido: la cápsula.
Situada en el extremo del brazo del giradiscos, la cápsula es la encargada de leer los surcos del vinilo y transformarlos en señal eléctrica, que posteriormente se convierte en sonido. Su calidad y características influyen directamente en aspectos como la claridad, el nivel de detalle o la sensación de espacio durante la escucha.
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