
Hace apenas unos años, instalar un televisor de 75 pulgadas en casa parecía una decisión reservada para los grandes entusiastas del cine o la tecnología. Hoy, el enfoque ha cambiado por completo. Si hace quince años la mayoría de los televisores vendidos en España no superaban las 32 pulgadas, ahora los modelos de 55 y 65 pulgadas dominan el mercado, mientras que las diagonales superiores a las 75 pulgadas se consolidan como el segmento de mayor crecimiento. Las pantallas XL han dejado de percibirse como un lujo o una exageración para convertirse en una opción cada vez más habitual en los hogares.
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